Autor: Camilo José Cela
ISBN: 8439515073
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Pagina: 123
La vida no es sólo el corazón que late. Es también el pensamiento flotando sobre el corazón que ha dejado de latir.
Página: 329
El hombre es una máquina de vivir, esto es, una máquina de pensar -pienso, luego existo, de los cartesianos -, de gozar - gozo, luego existo, delos epicúreos -, y de padecer - padezco, luego existo, de los existencialistas.
Todas las frases ante la muerte tienen un inequívoco aire de despedida.
Página: 387
España es un país donde la gente lee poco.
El español, atento a sus sucesivas estupidizaciones - la última de ellas, el futbol -, no suele prestar oídos demasiado atentos a la voz del espíritu. Es amargo pensar que un pueblo, como el español, tan fácil para la alta cumbre - las altas cumbres de un Cervantes, de un Quevedo, de un Goya -, no le guste de atender el sonido, ya ronco, ya melodioso, no tampoco de habitar el clima, en ocasiones helador y a veces calenturiento ero siempre señero y gentil, de sus propias humanas montañas.
España se desentiende de la voz de sus mejores o, dicho de otra manera, un mundo que confunde cuáles y quienes son sus mejores.
El escritor, en España es un hombre que ,sobre escribir necesita, cada mañana, hacérselo perdonar.
Al niño imaginativo que compone poesías, le riñen en el colegio y lo desprecian en su casa; al adolescente con una mínima personalidad se le suele llamar perdido o mal hijo y se le cuelga el siniestro sambenito.
Y cuando aquel niño imaginativo o poeta, aquel adolescente joven iluminado se le tolera, al tiempo que se le envidia y se le desea la muerte, pero ni se le lee, ni se le reconoce como guía y espejo en que mirarse.
El escritor, en España, el escritor y su obra, poco importan, jamás compensan las molestias que producen.
Al otro lado, en la vecina Francia, el escritor es el animal sagrado.
Al otro lado, en la vecina Francia, el escritor es el animal sagrado.
Página: 389
....hay otra suerte de españoles: aquellos a quienes vibra íntimamente el espíritu; aquellos a quienes brilla, noblemente curioso el mirar.
Y es que en España, venimos a decir también hay gentes que saben perdonar al escritor el serlo. E incluso que saben aplaudir el que lo sea ser.
Página: 409
El trinomio alegría-salud-vigor es cauce, o torrentera, que afluye al caudaloso y ancho rio de la verdad, el más grato y melodioso de los sonidos.
Página: 410
Las inmensas alegrías, los grandes gozos del escritor se apoyan - o se deben apoyar - en su firme propósito de no mentir, en su deliberada intención de pintar las cosas como son las cosas y sin vanos adornos que, al desfigurarlas, habrían de llenarle la conciencia de una amarga y adulterada tristeza.
Página: 414
Para el viejo y prudente Séneca, el hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo. El escritor no persigue el poder, ni la gloria, ni el dinero. El escritor - no va en pos de nada - . El escritor no busca sino el no traicionar los inabdicables dictados de su alma. En ocasiones el escritor se encuentra poderoso, en el sentido que Séneca quería, y contempla, con una paz infinita en el mirar, el paisae que sus esperanzas y desesperanzas forman.
Página: 423
Vivimos un engañoso tiempo de vulgarización. Aún falta el libro que nos adiestre en las artes de lo vulgar, el libro que, para estar a tono con las circunstancias, pudiera titularse Lo vulgar al alcance de todos.
Página: 425
Si el artesano muere, la burguesía se queda sin cimientos, se queda al aire.
Página: 455
Las dos más claras servidumbres del hombre son la verdad y la libertad.