31 octubre 2025

Camilo José Cela

Libro: Cuatro figuras del 98 y otros relatos
 
Autor: Camilo José Cela

ISBN: 8439515073

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Pagina: 123

La vida no es sólo el corazón que late. Es también el pensamiento flotando sobre el corazón que ha dejado de latir.


Página: 329

El hombre es una máquina de vivir, esto es, una máquina de pensar  -pienso, luego existo, de los cartesianos -, de gozar - gozo, luego existo, delos epicúreos -, y de padecer - padezco, luego existo, de los existencialistas. 
Todas las frases ante la muerte tienen un inequívoco aire de despedida.


Página: 387

España es un país donde la gente lee poco.
El español, atento a sus sucesivas estupidizaciones  - la última de ellas, el futbol  -, no suele prestar oídos demasiado atentos a la voz del espíritu. Es amargo pensar que un pueblo, como  el español, tan fácil para la alta cumbre  - las altas cumbres de un Cervantes, de un Quevedo, de un Goya -, no le guste de atender el sonido, ya  ronco, ya melodioso, no tampoco de habitar el clima, en ocasiones helador y a veces calenturiento ero siempre señero y gentil, de sus propias humanas montañas.

España se desentiende de la voz de sus mejores o, dicho de otra manera, un mundo que confunde cuáles y quienes son sus mejores.
El escritor, en España es un hombre que ,sobre escribir necesita, cada mañana, hacérselo perdonar.
Al niño imaginativo que compone poesías, le riñen en el colegio y lo desprecian en su casa; al adolescente  con una mínima personalidad se le suele llamar perdido o mal hijo y se le cuelga el siniestro sambenito.
Y cuando aquel niño imaginativo o poeta, aquel adolescente joven iluminado se le tolera, al tiempo que se le envidia y se le desea la muerte, pero ni se le lee, ni se le reconoce como guía y espejo en que mirarse.
El escritor, en España, el escritor y su obra, poco importan, jamás compensan las molestias que producen. 
Al otro lado, en la vecina Francia, el escritor es el animal sagrado.


Página: 389

....hay otra suerte de españoles: aquellos a quienes vibra íntimamente el espíritu; aquellos a quienes brilla, noblemente curioso el mirar.
Y es que en España, venimos a decir también hay gentes que saben perdonar al escritor el serlo. E incluso que saben aplaudir el que lo sea ser.



Página: 409

El trinomio alegría-salud-vigor es cauce, o torrentera, que afluye al caudaloso y ancho rio de la verdad, el más grato y melodioso de los sonidos.



Página: 410

Las inmensas alegrías, los grandes gozos del escritor se apoyan - o se deben apoyar - en su firme propósito de no mentir, en su deliberada intención de pintar las cosas como son las cosas y sin vanos adornos que, al desfigurarlas, habrían de llenarle la conciencia de una amarga y adulterada tristeza.


Página: 414

Para el viejo y prudente Séneca, el hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo. El escritor no persigue el poder, ni la gloria, ni el dinero. El escritor   - no va en pos de nada - . El escritor no busca sino el no  traicionar los inabdicables dictados de su alma. En ocasiones el escritor se encuentra poderoso, en el sentido que Séneca quería, y contempla, con una paz infinita en el mirar, el paisae que sus esperanzas y desesperanzas forman.


Página: 423

Vivimos un engañoso tiempo de vulgarización. Aún falta el libro que nos adiestre en las artes de lo vulgar, el libro que, para estar a tono con las circunstancias, pudiera titularse Lo vulgar al alcance de todos.


Página: 425

Si el artesano muere, la burguesía se queda sin cimientos, se queda al aire.


Página: 455

Las dos más claras servidumbres del hombre son la verdad y la libertad.